Así como nuestra personalidad y nuestro entorno rigen muchos de nuestros gustos: la forma en que nos vestimos, lo que seleccionamos a la hora de comer, cómo nos relacionamos con los demás, los sitios que frecuentamos, etc; la decoración de nuestra casa también se moviliza al son de esas preferencias. Por eso quisimos traer para usted, un compendio con los principales estilos de decoración, para que ubique el que más se acerque a su forma de ser (y expresar) y empiece este año convirtiendo su hogar, en el lugar soñado.

Estilo Moderno:

Indicado para personas de personalidad tranquila, para quienes el lema “menos es más”, rige su día a día. Es un estilo que tuvo su mayor auge a mediados del siglo XX y aún sigue vigente entre quienes buscan espacios con fluidez y libertad espacial. Entre sus características se encuentran:

– Formas sencillas, lineales y limpias, de elegancia sutil.
– Eliminación de detalles innecesarios.
– Las formas y estructuras quedan a la vista, sin esconderse.
– Prevalece la naturaleza, utilizando materiales como la madera y las plantas naturales.

Clásico Moderno:

Este estilo contiene un poco más elementos visibles y focales hacia los cuales dirigir la atención, por tanto, está asociado a personalidades meticulosas, amantes de la estética, a quienes les encanta variar, jugar con los elementos y hacer brillar cada espacio con detalles de buen gusto y contraste. Algunas características de este estilo son:

– Mantener las formas tradicionales como molduras en paredes, techos y puertas, incluyendo persianas de altura considerable.
– Contraste entre la claridad de las paredes y el mobiliario generalmente oscuro, aunque también es común observar espacios totalmente claros, en los que tanto paredes como mobiliario van en la misma línea tonal.
– Mobiliario de líneas sencillas, de esencia conservadora, combinado con telas lisas o estampadas, de colores sutiles como complemento de decoración.
– Mezcla de piezas modernas con otras más clásicas y conservadoras. Por ejemplo, el contraste de un sofá capitoneado ubicado junto a mesas de cristal y metal brillante.

Estilo Industrial:

Si usted es joven, activo, no desea complicarse la vida con muchas cosas por cuidar (limpiar) u organizar, este, sin duda, es su estilo. A grandes rasgos, es un estilo rústico, frío y algo rudo. Entre las características más notables en espacios de este tipo, se encuentran:

– Ventanales grandes. Espacios amplios y libres.
– Materiales desgastados a la vista como ladrillo, cemento y acero.
– Pilares y vigas al descubierto.
– Conductos y tuberías a la vista o simulación de estas para otros propósitos como la iluminación de espacios.
– Dependiendo de sus gustos, puede mezclarse con elementos retro o vintage, mediante el uso de elementos antiguos como muebles oxidados o que parezcan desgastados por el paso del tiempo. Los elementos en cobre también son compatibles con este estilo.

Estilo Minimalista:

El minimalismo se caracteriza por la extrema simplicidad de sus formas, líneas puras, espacios despejados y colores neutros, en un ambiente con equilibrio y armonía, por eso va muy acorde con personas ordenadas, serenas, que buscan tener al mismo nivel la energía de su mente y la de su entorno. Este estilo se caracteriza por:

– Evita la repetición y cualquier tipo de redundancia visual.
– Se enfoca en la serenidad y orden. Nada de elementos superfluos y/o barrocos, con excesos ni estridencias.
– Cada espacio se debe construir con el mínimo número de elementos posibles, con monocromía absoluta en techos, pisos y paredes, complementándose con los muebles.
– Por fuera quedan las telas estampadas y floreadas, optando por la austeridad de los lisos.
– El uso de muebles u objetos de estilo oriental son perfectos para acercarse a ambientes más eclécticos, propios de este estilo.

Sin importar los metros cuadrados que tenga su vivienda, lo importante es que encuentre un estilo con el que se sienta relajado y en paz al llegar a casa; uno que lo enamore cada vez que cruce su puerta. Así que, disfrute el proceso! En Constructora Bolívar tenemos múltiples lienzos en blanco, esperando ser decorados a su gusto.